ENVASADO

Tras un adecuado proceso de extracción y conservación, la preparación para el consumo exige al envasador nuevos cuidados que impidan la ruptura de la cadena de la calidad. En ocasiones el envasado de aceite de oliva virgen se realiza en las propias almazaras de mediana o gran capacidad de elaboración o en agrupaciones de estas (Cooperativas de 2º grado, APAS, etc.) en contrapunto a la histórica concentración de esta actividad en un escaso número de operadores, que continúan con un liderazgo indiscutible en el segmento del aceite de oliva (refinado mas virgen). La razón más importante que han llevado a esta evolución es la mayor respuesta del consumidor a las características diferenciales de este producto natural, ya sea por su zona de producción amparada por Denominación de Origen, o por las especiales características obtenidas por un productor determinado.

PREPARACIÓN DEL ACEITE PARA EL ENVASADO

En primer lugar hay que disponer de unos depósitos nodrizas en la zona de la envasadora, a los que se lleve el aceite que va a ser objeto de envasado. En estos depósitos se prepara el aceite, analítica, filtrado, y cata si es necesario.


FILTRADO

La filtración consiste en hacer pasar el aceite a través de tejidos (lonas de material textil, fibras, papel, celulosa, etc.) o materiales porosos (tierras filtrantes, perlitas, diatomeas) donde queden retenidas las impurezas que se desean eliminar. En aceites con un elevado contenido sólido hay que hacer una separación grosera, que se denomina debastado y se debe a que el aceite no ha tenido tiempo para una correcta decantación.


La impecable presentación comercial de un producto de calidad exige además, la eliminación de toda traza de humedad. Esta operación recibe el nombre de abrillantado y evita la formación de posos en los envases y le da más brillo. La correcta filtración del aceite permite una adecuada presentación comercial pero tiene otras consecuencias no menos importantes:


• La eliminación de sólidos disueltos en el aceite y de la humedad, evita que en la fritura se produzca la combustión de aquellos y por tanto la formación de humos y de olores desagradables. La humedad da lugar al chisporroteo en la sartén; eliminada el agua desaparece este mal efecto.

• Mejora las condiciones de conservación. Los posos en el fondo de los envases son ricos en glúcidos y sustancias proteicas que sufren fermentación. en una conservación prolongada dentro del envase, es la presencia de flavores a alpechín o a fementado y el incremento de la acidez.


Existen varios tipos de filtrado, pero la correcta filtración sin un gasto excesivo de material filtrante, solo se consigue con una cierta experiencia previa en el conocimiento de las características del aceite y del material filtrante adecuado.


TIPOS DE ENVASES

En la elección del envase adecuado, para hacer llegar el aceite de oliva al consumidor, hay que plantearse unas cuestiones previas sobre el material que lo constituya y sobre el propio envase:


  • Material inerte que no reaccione con el aceite ni le comunique olores o sabores extraños.
  • Debe ser lo más impermeable a la humedad y al oxigeno atmosférico.
  • Proteger al aceite de la luz y de los cambios de temperatura.
  • No ser poroso para no retener ni transpirar el aceite.
  • Facilidad para el etiquetado, embalaje, precintado y desprecintado.
  • La buena presentación del aceite.
  • Facilidad de apertura, cierre y manejo por el consumidor.
  • Ofrecer resistencia a las presiones y a los golpes, de fácil manejo y cierre hermético que
    evite la entrada de oxígeno, que no produzca goteos y que sea de fácil apertura.


Los envases más utilizados en la actualidad para el aceite de oliva son los fabricados de:

  1. Plásticos: PET, PVC, HDPE, LDPE.
  2. Vidrio.
  3. Hojalata.
  4. Cartón revestido.



El principal riesgo del producto envasado es la auto-oxidación. La degeneración puede venir del oxígeno presente en el espacio de la cabeza del envase y del que quedó disuelto en el aceite. Este oxígeno dará lugar a la formación de peróxido y a la elevación de su índice. La calidad de conservación no es la misma dependiendo del tipo de envase empleado, según la protección que el material del envase otorgue a las dos fuentes de energías que aceleran la formación del peróxido y su posterior degradación: el calor y la luz. La energía suministrada por la onda luminosa es superior a la calorífica, por lo que el efecto de la luz es más peligroso para los aceites envasados. Los envases opacos solo recibirán la energía calorífica, mientras que en los transparentes y translúcidos se recibirán la energía calorífica, mientras que en los transportes y translúcidos se recibirán ambas energías.


En presencia de la luz los materiales que no impiden el efecto, como son el polietileno, el PVC y el vidrio, presentan los mayores valores del K-270. Estos materiales translúcidos también favorecen la destrucción del color. Pudiendo llegar a la decoloración.


Como resumen del comportamiento de los diferentes materiales empleados en la fabricación de envases podemos concluir que la hojalata es la que mejor conserva el aceite, porque supone una barrera insalvable al efecto del aire y de la luz. Es de fácil recuperación por sus características magnéticas que le permiten una separación muy simple en los residuos sólidos urbanos. Desde el punto de vista comercial y de marketing ofrece una superficie total de impresión, que permite darle un aspecto atractivo.


El vidrio ofrece múltiples posibilidades de diseño, presenta muy bien el aceite de calidad, aunque hay que evitar el efecto desfavorable de la luz. La recuperación es muy eficaz dentro de los residuos sólidos urbanos y el reciclado se hace en un porcentaje muy elevado. En general los envases de material transparente o translúcido hay que comercializarlos y mantenerlos en cajas de cartón que los proteja la luz.


OPERACIÓN DE ENVASADO

En el envasado hay dos operaciones básicas que se desarrollan simultáneamente: el llenado y el dosificado de envases. Hay que efectuarlas con maquinaria que garantice precisión y limpieza. El resto de las fases puede llevarse a cabo de forma simple y elemental, cerrado de envases y etiquetado. Sin embargo hasta en las instalaciones sencillas se cuenta con un conjunto de maquinaria que trabaja en cadena, de forma más o menos automática.




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